• RADIO “ADESALAMBRAR”

  • CONTRA SOA

  • Ojos para la Paz

    Ojos para la Paz

Paraguay: Como lo viví: un día largo

La Vigilia Social Permanente por la Libertad de lxs 12 presxs de Curuguaty se había ampliado ayer: brotaron carpas, de los 30 de la noche anterior esta vez era más del doble, tenía repercusión en prensa y lograba seguir colocando el tema que nos convoca en la agenda mediática: Libertad para lxs 12 presxs en Curuguaty.

A las dos de la noche, nos llaman nuestrxs compas en Coronel Oviedo diciéndonos que, sin previo aviso y ningún documento a la vista, se hacía el traslado de lxs 4 presxs en huelga de hambre al hospital de la ciudad de Itagua. 4 ambulancias y una decena de patrulleras en caravana llevaron a lxs compas detenidxs en ese viaje, por suerte se pudo conseguir que un familiar por ambulancia acompañara a lxs huelguistas. De ahí en adelante todo fue monitorear el traslado, sus razones y consecuencias y apoyar a nuestrxs compxs que debían trasladarse también.

Pensamos en ese momento en cuánto se complicaba ahora la comunicación y acompañamiento a lxs 12, estando como estarían, separados en una gran distancia. Fueron minutos intensos e intentamos mantener informada a todas las personas posibles, en especial a la gente que acampaba frente a la fiscalía. Cuando estaba claro que no obtendríamos más información hasta el momento en que llegara la caravana de ambulancias a Itagua, me propuse descansar un rato, porque la mañana se vendría pesada con el traslado de lxs presxs.

Y pesada y anticipada llegó la mañana, no había pasado una hora desde el traslado de lxs presxs cuando llamados desesperados, con gritos y ruidos preocupantes me despertaron. Imposible devolver las llamadas, los teléfonos no contestaban. Por fin, alguien contestó y  nos cuenta de la brutal represión de la policía para desalojar la acampada.

Llegamos al sitio de la acampada y esta estaba rodeada de policías en cada esquina, patrulleras daban vueltas por la zona y cascos azules estaban formados en ambas esquinas de la cuadra de la fiscalía. Rodeamos la zona buscando gente hasta que nos encontramos con alguien y ahí pudimos encontrar una casa a unas cuadras de la fiscalía donde la gente había podido encontrar refugio. La gente estaba herida, descompuesta, nerviosa, inquieta. Tenían heridas de balines y muchos tosían por el gas lacrimógeno que les habían lanzado.

Nos pusimos a organizar la denuncia, los datos de las personas heridas, las cosas que la policía había robado (eso incluía hasta tres motos!) y averiguar por las personas que faltaban, en especial un señor mayor que había formado parte de las ligas agrarias. Las agresiones de la policía incluyeron las de orden sexual en contra de las mujeres que se encontraban acampando o que fueron a indagar por si había o no personas detenidas.

El tiempo de la madrugada y mañana se nos fue en contactar abogadxs, prensa, en mantener informadxs a lxs compas que llamaban preocupadxs en cuanto se iban enterando de lo que pasó y en preparar lo necesario para preparar una querella por el ataque sufrido. Patrulleras y motoristas policiales pasaban seguido frente a la casa.

Al cabo de un rato, y con el desayuno solidario que la gente de Conamuri nos trajo, iniciamos una grande y tempranera asamblea para resolver lo que haríamos y también analizar el momento. Preferí ir al hospital de Itagua donde nuestrxs compas de comunicación se encontraban haciendo el acompañamiento, ya varios días seguidos sin descanso y viviendo situaciones muy intensas y desgastantes. Camino al hospital pudimos ver como la policía hacía una encerrona a la gente que iba a protestar a la fiscalía por la represión vivida.

En el hospital fue acompañar a los familiares y sostener el contacto con lxs huelguistas y comunicar el estado de las cosas allí, con la serie de restricciones, presiones y amenazas que lxs huelguistas y sus familias iban sufriendo por parte de la policía y administración del hospital e incluso de la ministra de justicia que llegó hasta el lugar. Me espantó saber que les habían puesto en una sala de dengue y que los mosquitos abundaban en esa sala.

 

Intentamos y logramos organizar el apoyo en esta nueva situación, a telefonazo limpio. Descubrí ahí y redescubrí también a personas muy solidarias y humanitarias, sin ánimo de figurar y con el único propósito de ayudar, críticamente, en esta compleja situación. Una de las tareas comunicacionales más complicadas es la de poner freno a los rumores. Uff que cantidad de rumores circularon esta mañana y tarde en el hospital.

 

Resuelto el tema del apoyo para los próximos días, pudimos irnos a descansar, descanso que empezó al quedarnos, alternativamente, dormidos en el auto que nos trajo de vuelta a Asunción. Tan cansado estaba que no pude siquiera bajarme a lo del Juicio Ético que se veía llenísimo de gente al pasar por la plaza de la Democracia.

 

Desperté de vuelta a la noche. La Vigilia se había reinstalado. Más tarde, me entero de nuevos impedimentos que la policía ponía a las familiares de lxs presxs en Itagua para verles y cuidarles de noche. Por otra parte los policías pretendían instalarse al lado de lxs presxs para pasar la noche, interrumpiéndoles el descanso.  Por suerte nuestrxs compas y médicxs que les visitaban estuvieron firmes para poner freno a esos abusos.

Pelao Carvallo, 23 de noviembre 2012

****

En el hospital de Itagua están lxs 4 huelguistas y, por fin, llevaron tb al hospital a Adalberto Castro, quien desde el 15 de junio tiene alojada una bala en su mandíbula sin haber sido atendido hasta el día de hoy. Han vuelto a estar juntos y eso es bueno. Ahí, en el hospital, la represión toma otras formas: insistentes llamados a que abandonen la huelga por parte de funcionarios, policías, directivos, auxiliares; vigilancia excesiva todo el tiempo, restricciones a las visitas de la familia y en contraste ninguna restricción para el paseo de policías a cualquier hora interrumpiendo el descanso de lxs compas. Aire acondicionado extremadamente frío que les hace gastar las pocas energías que tienen en entibiar el cuerpo. Les llevamos frazadas por que las que tenían eran de juguete. Ponen dificultades a las visitas de dres, externos. Les sacan sangre seguido para exámenes, debilitándoles más. Y las familiares van “acompañadas” de policía a almorzar. Y aún así ellxs resisten y tienen claro una cosa: que la libertad será victoria de ellxs, y su muerte (que no quiero) responsabilidad de la justicia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: