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Mercenarios en guerra

Salvador González Briceño

Para Estados Unidos (EU) la guerra es negocio. Por eso se mantiene en guerra contra el mundo. Ahora mismo, escudado en un resolutivo de las Naciones Unidas, sigue encabezando la alianza internacional [resulta que hasta Sarkozy y Zapatero son enemigos acérrimos del autócrata libio] de ataques contra Libia, bajo el pretexto de expulsar del poder al otrora socio europeo, español y francés más visiblemente, Muammar Kadafi, abusando del rechazo popular libio. Antes, las guerras contra Irak, Afganistán y Paquistán también han representado un jugoso negocio.
 
Pues resulta que este domingo, el periódico El Universal de México dio a conocer como principal, que “Firmas de EU ganan con guerra al narco”. Y la nota está tomada de un reporte del Subcomité de Seguridad Interna del Senado del vecino del norte, encabezado por la misma autora del estudio, la senadora Claire McCaskill. La noticia es que “Las firmas DynCorp, Lockheed Martin, Raytheon, ITT y Arinc concentran (el) 57% de los 3,1 mil millones de dólares que Washington destinó para el combate al narco en Latinoamérica. En el caso de México, el gobierno estadounidense ha gastado 170.6 millones de dólares”.
 
El asunto tiene trampa, porque por un lado la cantaleta del gobierno de Washington asegura que los recursos por concepto de apoyo para combatir el narcotráfico van a parar a gobiernos, como el de México [en el marco del Plan Mérida] y Colombia [vía el Plan Colombia] en Latinoamérica, precisamente para lo que son avalados desde el propio Congreso de EU. Pero la realidad es otra. Por eso la misma senadora McCaskill afirma que el dinero se está “tirando”.
 
Y, pues ni tanto, porque bien se sabe a dónde va a parar. Es decir, que son las cinco empresas mencionadas las que se llevan casi el 60% de dichos recursos. Son ellas las mayores beneficiadas por los contratos “contranarcóticos” del gobierno estadounidense. Problema resulta, ese sí, de acuerdo con el reporte, “…que ni el Departamento de Defensa, ni el Departamento de Estado cuentan con seguimientos de los acuerdos y, además, 840 millones en contratos, que representan 27% del total, se han otorgado sin las adecuadas licitaciones”.
 
Pero no sólo no hay seguimiento de los contratos, tampoco existe una “base de datos centralizada” o un sistema con la capacidad de rastrear los contratos contranarcóticos, muchos de los cuales “se han otorgado sin las adecuadas licitaciones”. Lo que se detalla es que el 52% de los contratos son gastados para adquirir bienes y servicios relacionados con la aviación, ya que son usadas aeronaves para ubicar plantíos de drogas y erradicar cultivos de estupefacientes. En este rubro, entre los años 2005 y 2009 el gobierno de Estados Unidos gastó aproximadamente 1.6 mil millones de dólares sólo en el mantenimiento de aeronaves, logística, apoyo equipo y entrenamiento.
 
Dictamina el estudio de McCaskill: “El gobierno federal también gastó aproximadamente 345 millones de dólares en contratos para equipo y abastecimiento, 317 millones de dólares en contratos para inteligencia, vigilancia y servicios de reconocimiento, otros 237 millones de dólares en contratos para tecnología de información y equipo de comunicaciones y servicios, 352 millones de dólares para apoyo de bases de operaciones, construcción y servicios de logística, y unos 228 millones de dólares para personal, técnicos y expertos en servicios”.
 
Recursos en aumento. Según el estudio, “entre 2005 y 2009, el gasto del gobierno de Estados Unidos en contratos contranarcóticos en Latinoamérica se ha incrementado 32%, al pasar de 482 millones de dólares en 2005 a 635.8 millones de dólares en 2009”. [Ver detalles gráficos en: http://www.eluniversal.com.mx/graficos/pdf11/costosmillonarios.pdf%5D Y todavía no hay datos disponibles de los gastado en 2010. Tan sólo en 2008 el gasto alcanzó los niveles más altos, al llegar a 715 millones de dólares. Para un total de 3.1 millones de dólares; pero a todas luces el gasto es mayor. Sea que, entonces sí, el dinero se tira literalmente a la basura. Pero el bote está en las arcas de empresas fugaces que ni siquiera rinden cuentas a nadie; o siquiera se conoce “lo que se está obteniendo por ello”. Doble problema.
 
De todos esos recursos, la empresa “DynCorp es la que mayores contratos ha recibido”, según el reporte del subcomité de Seguridad Interna senatorial. Y pues resulta que DynCorp es contratista de seguridad nacional al servicio del Departamento de Estado y de Defensa de EU. Luego entonces sí se sabe a dónde van a parar los recursos con todo y no sean debidamente supervisados en su destino y resultados para los que son entregados incluso sin licitar: a los mercenarios, como dirían los colombianos.
 
La empresa DynCorp, con oficinas en México, opera en segundo plano para apoyo de esfuerzos diplomáticos y militares en las líneas del frente. Proporciona servicios de formación de la fuerza de policía internacional, y llave en mano los estudios para la reconstrucción de infraestructura, instalación de unidades, telecomunicaciones, otorgar seguridad, material de transporte y desmantelamiento de armas. Construye cuarteles, hangares y servicio de reparación de aviones. Y ha prestado servicios para el Pentágono en países como Bolivia, Bosnia, Somalia, Angola, Haití, Colombia, Kosovo, Kuwait. DynCorp fue adquirida a mediados de 2010 por Delta Truk Holdings, una filial de la firma Cerverus, por 1.5 millones de dólares.
 
Y en segundo término está también Lockheed Martin, empresa dirigida por Robert J. Stevens, la contratista de guerra más grande del mundo. En su página [está en: http://www.lockheedmartin.com] se hablan maravillas, “Lockheed Martin leads top performers”. Estar frente a competidores como General Dynamics y Boeing. Un lugar que se gana con programas de rendimiento y ejecución eficiente de contratos. Es una multinacional de la industria aeroespacial. Posee grandes recursos, especialista en tecnología avanzada y guerra global. Fundada en 1995 con la fusión de Lockheed y Martin Marietta.
 
Luego entonces, el dinero que presuntamente entregan los EU, incluso programas ex profeso, para apoyar la guerra antinarcóticos en países como México y Colombia, va a parar a sus propias empresas. Según el gráfico citado supra, el 80.1% del total de recursos va para Colombia; para México sólo el 7.3% de lo que resta y se entrega antes a las empresas mercenarias. Al menos así catalogan la participación de DynCorp el Colectivo de Abogados. [Ver en: http://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=&to=es&a=http%3A%2F%2Fwww.colectivodeabogados.org%2Farticle.php3%3Fid_article%3D1253].
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