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Guerra antidroga, un negocio redondo para EE.UU.

(Prensa Latina y Bolpress).- Estados Unidos, autoproclamado como principal enemigo del narcotráfico, es el primer productor de marihuana y el mayor consumidor de narcóticos en el mundo. Paradójicamente, también es el principal proveedor de armas a las mafias y carteles de narcotraficantes.

Estados Unidos inició su guerra antidroga hace 40 años, la intensificó en la década de los 80 en Colombia y la trasladó a México en los 90. A pesar de los miles de millones de dólares invertidos en la represión, esta lucha ha sido incapaz de eliminar o al menos contrarrestar el flagelo del narcotráfico.

La Iniciativa Mérida ideada por la administración de George W. Bush es un programa plurianual de cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos, México y países de América Central, y cuenta con millonarias asignaciones.

Washington inició el Plan Colombia en 2001 con un aporte de seis mil millones de dólares, y asignó aproximadamente 1.400 millones de dólares a la Iniciativa Mérida entre 2008 y 2009. El presupuesto del presidente Barack Obama para el Ejercicio Fiscal 2011 incluye 410 millones de dólares para la Iniciativa Mérida, de los cuales 310 millones irían a México.

El Congreso de Estados Unidos está considerando asignar más fondos públicos a la lucha antidroga en México, a pesar de la creciente oposición ciudadana a la fracasada y sangrienta “guerra contra las drogas”.

“La fracasada política antinarcóticos (del gobierno norteamericano) ha desperdiciado casi 1.500 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses y ha llevado a México al borde del desastre”, denunciaron en un comunicado público varias instituciones sociales norteamericanas defensoras de derechos humanos, laborales y religiosos.

La Iniciativa Mérida ha fracasado en su intento de reducir los flujos de drogas ilícitas, lograr seguridad pública o debilitar a los cárteles de manera significativa; y ha provocado un “vastísimo derramamiento de sangre en México”, afirmó la coalición ciudadana integrada por CIP Americas Program, Global Exchange, Friends of Brad Will, School of the Americas Watch, entre otras organizaciones. [1]

Con 45 mil soldados en las calles como rasgo central de la estrategia de militarización, las fuerzas armadas se han visto implicadas en múltiples asesinatos, violaciones y abusos de derechos humanos que continúan impunes.

“Nos preocupa que el Departamento de Estado haya hecho caso omiso de los abusos contra derechos humanos surgidos del programa de asistencia Iniciativa Mérida, así como de la impunidad y corrupción ininterrumpidas en México, en favor de un enfoque militarizado de la ‘guerra antidrogas’ que ha incrementado estos abusos de manera comprobable”, precisó el grupo ciudadano.

Llaman la atención particularmente el asesinato del ciudadano y periodista independiente Bradley Roland Will , muerto a tiros en Oaxaca el 27 de octubre de 2006 cuando documentaba una manifestación de protesta. Will fue una de 26 personas asesinadas por fuerzas gubernamentales y matones alquilados durante las protestas contra la corrupción y la impunidad. El Departamento de Estado no hizo nada para encontrar y juzgar a los asesinos.

Estados Unidos se droga y México se desangra

La expansión del tráfico de drogas, armas y personas lacera a la mayoría de los países latinoamericanos; Centroamérica ya es una de las zonas más inseguras del planeta por hechos atribuidos a narcotraficantes y grupos de pandilleros, indica un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La narco violencia asola a Guatemala, Honduras y El Salvador, afirma la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

En 2010, la ciudad de Salinas, en el estado de California, alcanzó un grado de criminalidad mayor que el de varias metrópolis norteamericanas. El promedio de asesinatos en Salinas es mayor que en Los Ángeles y duplica el de San Francisco y Nueva York, señala el especialista del Programa Educacional para Inmigrantes del condado de Monterrey Evelyn Gracia.

En México, el gobierno cuenta más de 36 mil homicidios, la mayoría atribuidos al crimen organizado, desde diciembre de 2006 hasta mediados de 2011. Solamente en 2010, tal vez el año más sangriento de la última década, perdieron la vida más de 10 mil personas, estima el diario Reforma.

El número de víctimas en México en 2010 supera a la cantidad de muertos durante la invasión a Afganistán y Pakistán, así como a los fallecidos en la guerra civil de Somalia y Sudán, calcula la Universidad Heidelberg de Alemania.

Desde marzo de 2010, la zona metropolitana de Monterrey, la capital industrial de México, registra una inusitada ola de violencia protagonizada por los carteles del Golfo, Sinaloa y La Familia contra la organización criminal de Los Zetas. El 16 de junio de 2011 perdieron la vida 33 personas en Monterrey, la mayoría miembros de los cárteles del Golfo y Los Zetas, informó el portavoz estatal del Consejo de Seguridad en Nuevo León Jorge Domene.

En la frontera entre México y Estados Unidos, justo donde el Río Bravo separa el lado mexicano de Tamaulipas del estadounidense de Texas, existe una ciudad dividida entre dos países: Nuevo Laredo en Tamaulipas y Laredo en Texas. Diariamente cruzan por esa frontera más de tres mil rastras y decenas de miles de otros vehículos, y se calcula un tráfico anual de más de 1.500 vagones de ferrocarril. Revisar a todos es imposible; la cantidad de drogas, armas y dinero sucio que cruzan la frontera binacional es incalculable.

La secretaría mexicana de Seguridad Pública admitió que esa región se ha convertido en un campo de batalla de zetas contra golfos, que se disputan el control de rutas para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. El municipio de San Fernando de Tamaulipas se hizo famoso en el mundo por la masacre de 72 emigrantes centro y suramericanos en agosto de 2010. Hasta el 26 de abril de este año se encontraron 183 cadáveres en casi 40 tumbas clandestinas. Lo peor de todo es que 16 policías fueron cómplices de la masacre.

La jornada del 8 y 9 de junio de 2011 fue la tercera más violenta en México desde 2006, con 86 víctimas mortales en una decena de estados. El grueso de las ejecuciones asociadas al crimen organizado ocurrió en Michoacán (21), Nuevo León (20) y Guerrero (10), reportó el diario Milenio. El día más sangriento en el gobierno de Felipe Calderón fue el 24 de agosto de 2010, con 135 personas ejecutadas, seguido por el 14 de junio del mismo año, cuando se reportaron 91 víctimas morales.

Estos son los resultados de la guerra antidroga impuesta por Estados Unidos, que sigue liderando el negocio mundial de la droga como primer productor mundial de marihuana y mayor consumidor de drogas ilícitas del planeta. Según la ONU, los estadounidenses gastan más de 35 mil millones de dólares en drogas ilícitas cada año.

Paradójicamente, el país autodeclarado gendarme mundial y principal enemigo del narcotráfico, no solo es el que más drogas consume sino también el principal proveedor de armas a las mafias y grupos de narcotraficantes.

El escándalo “Rápido y Furioso”

Por lo menos tres altos funcionarios de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF) del gobierno estadounidense son culpables de la fallida operación “Fast and Furious” (Rápido y Furioso), que envió a México más de dos mil fusiles de asalto, 50 armas para francotiradores y miles de municiones que fueron a parar a manos de grupos criminales.

La ATF, entidad encargada del control de las armas de fuego, permitió el ingreso del arsenal a México. El agente de de la oficina John Dodson confesó que sus superiores le ordenaron dejar pasar las armas, pese a que sabían que terminarían en manos de delincuentes.

En marzo, la cadena CBS News aseguró tener documentos que prueban que la ATF coordinó el controvertido programa con el Departamento de Seguridad Interna (DHS), la Oficina de Marshalls (USMS) y la Oficina Federal contra el Narcotráfico (DEA). Un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) formaba parte de la red, al igual que un asistente del Fiscal General del Departamento de Justicia (DOJ), precisó el diario La Opinión.

Identificaron al director de la ATF Kenneth Melson como uno de los funcionarios que recibían reportes semanales sobre la marcha de la operación Rápido y Furioso. También resultaron implicados el subdirector de la ATF Billy Hoover y el director adjunto William McMahonde.

Altos funcionarios del Departamento de Justicia, que tutelan a la ATF, entorpecieron las investigaciones del escandaloso caso, denunció el presidente del Comité de Supervisión del Congreso Darrell Issa.

La propia ATF reconoció que entre el 70 y 80% de las armas incautadas por la policía a los carteles mexicanos en los últimos dos años procede de Estados Unidos. En 2009, la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO) admitió que aproximadamente 87% de las armas confiscadas en México provenía de Estados Unidos.

De las 29.284 armas de fuego recuperadas por las autoridades mexicanas entre 2009 y 2010, al menos 20.504 provenían de territorio norteamericano, revela el informe “Deteniendo el tráfico de armas”, presentado por la senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta de la Comisión sobre Control Internacional de Narcóticos del Senado.

La investigación revela que los arsenales de tipo militar son fácilmente adquiridos en Estados Unidos por los narco cárteles en un comercio “casi no regulado”. El senador republicano Chuck Grassley precisó que centenares de armas destinadas a los grupos criminales fueron adquiridas en armerías de Arizona.

Feinstein criticó al Congreso de su país por permanecer “casi moribundo” y hacer poco, y pidió a la administración Obama poner más de su parte para evitar que las armas continúen cruzando la frontera.

“Se puede ver claramente cómo la violencia comenzó a crecer en 2005, y ha pasado a una espiral ascendente en los últimos seis años… La industria de armas de Estados Unidos es responsable de las muertes de miles de personas en México…”, acusó el presidente Felipe Calderón en mayo de este año.

Según Calderón, las autoridades de la potencia norteña han reconocido que el 85% de las 104 mil armas decomisadas por el gobierno federal fueron adquiridas en tiendas de Estados Unidos, lo que constituye un lucrativo negocio que reporta ganancias millonarias.

“Las armas que venden bajo la denominada Segunda Enmienda (derecho a la autodefensa armada) no están llegando a las manos de los buenos ciudadanos americanos, sino a las de criminales que hoy están matando a mexicanos, pero que un día pueden matar, como de hecho ocurrió con el agente Zapata, a ciudadanos americanos también”, advirtió Calderón.

Una guerra fracasada, falsa e inmoral

La evidencia empírica demuestra que represiva “Guerra global a las drogas ha fracasado”, y de hecho agravó la violencia asociada al “enorme mercado negro criminal”, sentencia el Informe 2011 de la Comisión Global de Políticas de Drogas (CGPD), integrada por el ex secretario General de la ONU Kofi Annan, el ex secretario de Estado de EE.UU. George Schultz, y los ex presidentes de Brasil, México y Colombia, Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo y César Gaviria, respectivamente, entre otros destacados intelectuales.

Ha quedado en evidencia la doble moral de la falsa guerra norteamericana contra el “narcotráfico”, un término que abarca a unas cuantas drogas “ilegales” como la marihuana, morfina o cocaína, pero excluye a los barbitúricos, anfetaminas, analgésicos y a cientos de drogas sintéticas “legales”.

Curiosamente, los nuevos cruzados gringos guardianes de la “moral” planetaria tampoco persiguen a quienes se enriquecen con los negocios colaterales, como por ejemplo el almacenamiento y transporte de drogas, o el lavado de dinero.

El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados de México estima que las ganancias netas anuales del crimen organizado ascienden a siete mil millones dólares, y al menos una cuarta parte se infiltra al sistema financiero. La mayor parte del dinero ilícito que ingresa a México proviene de Nueva York, Chicago, Atlanta, Charlotte y Los Ángeles.

Hace poco la prensa norteamericana reveló que el banco Wachovia “lavó” miles de millones de dólares de los cárteles mexicanos, por lo cual fue multado con 160 millones de dólares, apenas el dos por ciento de las ganancias que obtuvo con el dinero sucio.

Los narcotraficantes de Estados Unidos lavan un estimado de entre 18 mil millones y 39 mil millones de dólares anuales, según el Comité para el Control Internacional Antinarcóticos del Senado norteamericano.

Así, los que más se benefician con el tráfico de drogas no son los pequeños vendedores callejeros, las mulas, los sicarios o los funcionarios y policías corruptos de Colombia o México; los verdaderos magnates del narcotráfico están Washington

Por todas esas razones, la CIP Americas Program, Global Exchange, Friends of Brad Will, Witness for Peace, Reporters Without Borders (RSF), Human Rights Commission, la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) y centenares de organizaciones sociales de todo el mundo exigen al gobierno de Estados Unidos que revise y reoriente de inmediato su fracasada “guerra antidrogas”.

Los ciudadanos de todo el continente americano advierten que si el presidente Obama continúa derrochando miles de millones de dólares en esa guerra falsa, entonces será cómplice de los múltiples crímenes y del derramamiento de sangre en México, Colombia y Centroamérica.

Nota:

[1] Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Witness for Peace, Kathy and Hardy Will, General José Francisco Gallardo, “Defensoría de Derechos Humanos General Gallardo,” por la Dignidad Ciudadana y del Soldado A.C., Tom Hayden and The Peace and Justice Resource Center, Reporters Without Borders (RSF), Guatemala Human Rights Commission, Otros Mundos AC/Amigos de la Tierra México, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC)

* Con reportes de los periodistas de Prensa Latina María Julia Mayoral (jefa de la Redacción Sudamérica), Silvio González (jefe del Departamento de Difusión), Nubia Piqueras Grosso (corresponsal en México), Isabel Soto Mayedo (Redacción de Temas Globales) y Jacinto Granda de Laserna.

Los negocios de mafiosos de EE.UU. en El Salvador en 1973

Dos de los más poderosos jefes de la mafia de Estados Unidos, Meyer Lansky y Santo Trafficante, poseían inversiones en El Salvador en 1973 y pretendían instalar casinos en ese país, según los documentos de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), en poder del diario El Mundo. En esas actividades estaban involucrados contrarrevolucionarios de origen cubano radicados en Florida. Trafficante fue uno de los últimos jefes de la mafia de Estados Unidos y el más poderoso de la era del general Fulgencio Batista en Cuba. Lansky fue, junto a “Lucky Luciano”, uno de los principales referentes del crimen organizado durante el siglo XX, y creó la mayor parte del sistema financiero de lavado de dinero de la mafia. El periódico cita un despacho enviado desde San Salvador, en noviembre de 1973, por la jefa de la oficina de la CIA sobre las actividades de los mafiosos. El texto se asegura que Dino Cellini promovía la instalación de casinos en El Salvador. Cellini, en asociación con un miembro de una reconocida familia salvadoreña, ya poseía empresas aquí, sobre todo en el mundo de las agencias de viajes. El informe, que se encuentra desclasificado, menciona las actividades en El Salvador de otros personajes anticubanos vinculados a Juanito Romanacci, relacionado con Trafficante, el hombre que manejaba la mafia de Florida. Trafficante, hijo de padres sicilianos, fue vinculado por algunos investigadores con el asesinato del expresidente estadounidense John F. Kennedy. En esa conspiración, que no ha sido comprobada, también se involucró al jefe mafioso de Chicago, Sam Giancana, añade el periódico. La información de la CIA, firmada por Marilyn Dakoski, menciona que en El Salvador hay personajes conectados con Manuel Robez, un concejal, en esa época, de la ciudad de Miami, a quien vinculaban con la mafia estadounidense. En las actividades participaban cubanos que también se relacionaban con personajes locales y con los jefes de la mafia de Florida, sostiene El Mundo.

Fuente: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2011061701

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